¡A buscar los troncos!
30/05/2024
En Instagram podéis ver un par de vídeos de cómo fue la aventura de ir a por los troncos.
Los troncos vienen del Pirineo Catalán, de una zona donde se ha realizado una gestión forestal sostenible con tala selectiva. Esta práctica reduce la densidad de árboles, abre caminos de luz y ayuda a que los que quedan crezcan mejor. También limpia el sotobosque, aumenta la biodiversidad y disminuye el riesgo de incendios. Aun así, tengo claro que en algún momento también habrá que plantar árboles nuevos, como retorno al bosque.
Cogí el lote completo que me interesaba: los troncos principales, pero también las puntas, la parte alta y más fina de los árboles. Aún no sé del todo qué haré con ellas, pero seguro que tendrán cabida en el proyecto. Las ramas se quedaron en el bosque, cortadas y esparcidas, para transformarse en compost natural y volver a nutrir la tierra.
(Por si os interesa: los árboles son pinassa, Pinus nigra).
La verdad es que no tengo vídeos del momento de la tala, ya que compré los troncos una vez ya estaban en el suelo. Sí que tuve tiempo de soñar: me habría encantado bajarlos como lo hacían los antiguos raiers por el Canal de Urgell. Pero la realidad fue menos romántica y más complicada: pasé dos meses con los troncos ya apartados pero sin nadie que quisiera bajarlos.
Al final, los problemas siempre tienen solución. Y la solución llegó con Calls Forestals. Agradecido con Aleix y Albert, que subieron al bosque con su camión y, poco a poco, fueron cargando todos los troncos. En una hora más o menos, estaba todo resuelto.
El trayecto hasta la plana de Lleida era largo, pero todo salió sobre ruedas. Y una vez descargado, solo quedaba la mejor parte: ir a comer juntos. Con la tontería, ya hace un año y medio de aquel día, pero todavía guardo un recuerdo genial. Unos cracks de verdad, seguidlos, porque se lo merecen.
Ver esos troncos finalmente en la finca fue un punto de inflexión. Ya no era solo una idea: la cabaña empezaba a existir.