¡A pelar troncos!
01/08/2024
Genial, ya teníamos los troncos. Pero eso no era un punto y final, sino el inicio de la etapa más dura hasta ahora: pelarlos uno a uno.
Comenzaba la carrera contrarreloj contra las grietas, los bichos y los hongos. El centenar de troncos había que pelarlo lo más rápido posible, idealmente justo después de ser cortados.
La realidad, sin embargo, era testaruda: tenía más de cien, y cada tronco me llevaba entre una y dos horas. Me llevó tres meses terminar todos. La corteza se había convertido en un auténtico nido de larvas e insectos, y algunos ya mostraban manchas azuladas de hongo.
Fueron días críticos. Tenía la sensación de que estaba perdiendo los troncos, la base del proyecto, y que cada hora que pasaba la madera se deterioraba un poco más. Pelaba troncos como si me fuera la vida en ello, y acababa las jornadas con las manos tan doloridas que ni siquiera podía cerrar el puño. La inexperiencia se pagó cara… pero seguí adelante, y con éxito. Finalmente no hubo nada irreversible y todo se pudo solucionar. Los troncos estaban sanos y comenzaba la época de secado.